Siempre que empecé una relación me prometí a mi misma dar lo mejor de mí, hacer las cosas bien, no lastimar al otro mientras que fuera posible. Nunca entendí porque las cosas no me salían bien. Creo que necesitaba sentir ciertas cosas y conocer cierto tipo de gente para valorar lo que encontré hoy en vos. Sé que llevamos poco tiempo juntos como para estar pensando en un futuro tan lejano, pero nunca nadie me había hecho sentir así, ¿Qué más podría pedir de una persona? ¿Qué mas podría pedir de la vida? Nada, sé que encontrar a alguien como vos es como encontrar una lagrima en el océano. Suerte. Si, supongo que tengo suerte. Debería sentirme mejor, pero tengo miedo. Miedo. Siempre algo tiene que estar mal, siempre un mínimo defecto tiene que haber. Detesto que lo único que haga que esto no sea totalmente perfecto sea algo como el miedo. Por suerte este sentimiento cada vez es más insignificante, mientras más tiempo paso con vos, mas me convenzo de que lo nuestro es amor. Nunca había estado con alguien que me hiciera pensar en un futuro juntos, una vida juntos. ¿Serás el amor de mi vida? Y… ¿Qué pasa cuando encontrás al amor de tu vida a los diecisiete años? No sé, me asusta pensar que puedo perderte, que cualquier mal movimiento puede hacerme perder el juego. Espero que esto no pase, que exista un futuro, un futuro juntos. Espero llegar a ver las arruguitas envejecidas de tus ojos cuando sonreís. Si, ese es un buen deseo para pedirle a la próxima pestaña.

Oh, qué romántico! :)
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